
No entiendo por qué me puse así cuando me dijeron que no tenía entrada para Oberhausen. Sabía que por una cosa o por otra no iría, me había hecho a la idea, tenía claro que no iba a disfrutar de ese momento tan increíblemente especial. Estaba claro que nunca iba a disponer de un cumpleaños tan magnífico como ese. Pero aún así, me ilusioné. Se dice que de ilusión también se vive, yo más bien malvivo. No hago más que caer, caer y caer.
Hasta que no me pueda levantar. Cosa que cada día me parece más cercana.
Qué le voy a hacer.