miércoles, 29 de septiembre de 2010

Keep on fighting.

Madrugada del 29 de septiembre de 2010.

He vuelto a sucumbir en la tristeza, he dejado que la debilidad cada día menor en mí aflorara después de meses sin derramar una sola lágrima. Me he permitido sentirme pequeña, miserable ante todos los que me rodean, una persona que es sólo un incordio para el mundo.
Pero... el dolor que siento no es el mío, ese sigue encerrado, enterrado y, aunque sea un trabajo duro, sigo manteniéndolo ahí. Siento el dolor de otras personas, la inquietud de no saber qué ocurre en tu mente para que te pasen esas cosas, la angustiosa sensación de tener que convivir con alguien por pena y miedo, la incertidumbre de no conocer cómo será tu futuro cercano por culpa de una serie de inconvenientes médicos.
Y cuando pienso en mí, me siento como un muñeco de trapo que no va a poder soñar ni luchar por lo que quiere, pues su único cometido es ocuparse de los demás, cargar con ese peso en las espaldas.

Ya se han acabado las lágrimas, el dolor a ha vuelto a su celda y sigo siendo la misma estúpida, ridícula, imbécil, pesada y atolondrada Raquel de los cojones.

Te odio.

miércoles, 1 de septiembre de 2010

Again and again.

Realmente, no sé de qué coño me sorprendo ya. TODAS, absolutamente todas y cada una de las personas que en algún momento de la vida me rodean, acaban decepcionándome o haciéndome daño de una de las peores formas, de la que saben que más me duele.
Pero, en fin, qué le voy a hacer.

Y esta vez no me ha sorprendido, porque ya llevaba tiempo esperando que lo hicieras, y lo has hecho. Con creces. Pensaba que te conocía más, pero me he dado cuenta de que estaba equivocada.

Sé que doy asco y que soy una mierda de persona, pero no es necesario que me lo demostréis así.


No conozco a nadie, y realmente me pregunto si me conozco a mí misma.


Ayer me sentía de una forma totalmente opuesta a la de hoy, qué triste.

Lo he dicho un millón de veces, y lo repetiré un millón más si es necesario: estoy condenada a la maldita soledad. Y vosotros, no ayudáis en nada para cambiarlo mínimamente.

Precioso modo de empezar el mes.