Sabía que estaba acomplejada, pero no hasta el punto de sentirme incapaz de quedarme en bikini y meterme en la piscina con lo mucho que me gusta a mí nadar. No pensaba que pudiera llegar hasta este límite. Si tuviera el valor suficiente para provocarme los vómitos… Aunque puede que lo que me haga valiente es no meterme los dedos hasta la campanilla. En ese momento he querido irme muy lejos, cavar un agujero bien profundo y esconderme allí el resto de mi vida. Me doy asco.
Se me había pasado un poco, hacía tiempo que no me obsesionaba por eso, ni siquiera lo pensaba. Ahora es mucho peor que antes.