
Al parecer, te diste cuenta de las cadenas, del daño que me hacías continuamente.
Las rompiste sabiendo que yo podría deshacerme de la esposa que colgaba de mi muñeca, la llave siempre la tuve yo. También sabías que podría haber vuelto a atarme a ti, habrías seguido caminando sin darte cuenta de que me arrastrabas como durante todo este tiempo.
Seguí caminando unos días a tu lado, desde una distancia prudente donde no pudiera molestar.
Hasta que detuve mis pasos.
Te observé durante unos minutos, tratando de calmar las ganas de correr hacia ti y seguir caminando a tu lado. Pero no lo hice, y tampoco me arrepiento. Ya no hay lágrimas.
Ahora vuelvo a casa, para seguir mi propio camino allí donde lo dejé.
No volveré a caminar a tu lado ni me arrastrarán las cadenas, ya se han perdido.
Wir haben alles gesagt, was gesagt werden musste.