miércoles, 5 de mayo de 2010

Ein Monat.


Estaba viendo las fotos del concierto y he pensado: "¿Por qué les tuve tan asquerosamente cerca?". No es que me de asco haberles tenido tan cerca ¡ni de lejos! Tampoco es que me resulte irreal, que no me lo crea cuando las veo, porque esta vez sí que me lo creo, sé que estuve ahí. Lo que me ocurre, es que el corazón se me vuelve loco al verlas, porque me vuelto a sentir entre el mogollón de gente, sudando, deshidratada y sin fuerzas físicas para aguantar allí.
Se me vienen a la mente miles de imágenes, tanto del resto del día como del concierto. Y eso me produce una especie de vértigo.
Lo echo de menos, me alegro de haber vivido todo lo que viví, y me siento orgullosa de mí misma, porque no me rendí ni me puse a llorar diciendo que quería irme a mi casa, no lo hice. No hay vocabulario suficiente para explicar la sensación de satisfacción y recompensación que sentí, y sigo sintiendo dentro.

La gente no suele creerme cuando digo que el tiempo pasa demasiado deprisa, que cuando nos queremos dar cuenta ya ha pasado un año, o ya nos hemos hecho mayores.

En este caso, ha pasado tan sólo un mes, pero ha pasado volando a pesar de lo duro que ha sido y parece que sea menos, que sea una semana, o un día.
Recuerdo como ahora Noelia y yo estábamos poniéndonos el pijama sin querer escuchar ninguna otra música para tener el concierto resonando en nuestras mentes durante más tiempo.
Bendigo el momento en el que me subí en el tren.
Aquella noche dormí con una sonrisa de oreja a oreja.


A veces hay que tirarse a la piscina, incluso sin salvavidas.

0 comentarios:

Publicar un comentario