
Hace un mes estábamos allí, a estas horas, muriéndonos de frío y totalmente aburridas, pensando en la larga noche de padecer que nos esperaba.
A pesar de las veces que me cagué en todo y las cosas que dije, me mereció muchísimo la pena, y no veo el momento de repetir. Eso sí, a la próxima me pienso llevar una manta aunque después tenga que tirarla.
Echo muchísimo de menos aquellos días.
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