domingo, 9 de mayo de 2010

From songs.

Al respirar.

Llegué a casa y, como siempre, dije hola en voz alta, por si él estaba. Pero no obtuve respuesta, fue extraño. Caminé hacia el salón y dejé allí mi bolso. En uno de los sillones encontré un montón de folios blancos bajo uno usado y todos mis bolígrafos esparcidos alrededor. Cogí el que estaba escrito con su armoniosa caligrafía y leí lo poco que allí había escrito: "Me he ido. Te dejo estas hojas en blanco para que empieces a escribir de nuevo todo lo que te suceda a partir de ahora. Tus otros escritos se vienen conmigo. Quiero tener un recuerdo tuyo, pero prefiero hacer que sea como si nunca hubiera existido. Aún así, aunque me haya ido y no vaya a volver, te quiero."
Sentí que todo a mi alrededor se volvía borroso y me faltaba la respiración; se había ido. A pesar de que prometimos estar juntos por siempre, me había dejado y se había llevado mis recuerdos, nuestros recuerdos. También había tomado mi respiración junto a él y ya no me quedaba ni una pizca de aire. Mis pulmones no funcionaban a pesar de que yo los forzaba a hacer entrar oxígeno, me mareaba cada vez más.
Caí de rodillas al suelo y, con las pocas fuerzas que me quedaban junto al escaso oxígeno que aún yacía en mis pulmones, cogí uno de mis bolígrafos y escribí sobre la primera de las hojas: "No me quieres si te llevas contigo mi aire y mis recuerdos." Dejé caer el boli negro al suelo y me tumbé, apretando las piernas contra mi pecho, tratando de romper el vacío que me rodeaba para que mis pulmones pudieran volver a trabajar.

Intenta no respirar.

1 comentarios:

waanderer dijo...

me encantó esto, sabes? es triste pero precioso, Raquel. ♥

Publicar un comentario